Por qué tu porcentaje de precisión cambia según la plataforma
Cómo calculan la precisión las plataformas y por qué las cifras casi nunca coinciden
Juegas una partida en Chess.com y te dice que tu precisión fue del 87 %. Importas esa misma partida a Lichess y el análisis señala imprecisiones distintas. La pasas por Stockfish en tu ordenador y el resultado vuelve a cambiar. ¿Cuál acierta?
La respuesta es que ninguno acierta de forma objetiva. Cada plataforma usa su propia metodología, su versión de motor, su profundidad de análisis y sus criterios de clasificación. Conocer esas diferencias permite sacar partido a la precisión en lugar de obsesionarse con cifras que nunca se pensaron como medidas exactas.
Cómo se calcula un porcentaje de precisión
La idea de fondo es sencilla: comparar cada jugada tuya con la mejor del motor y medir la diferencia. Pero el modo de hacer esa comparación varía bastante de una plataforma a otra.
Algunas emplean un modelo de pérdida en centipeones: miden cuánta evaluación "perdiste" en cada jugada frente a la mejor y convierten el total en porcentaje. Otras usan un modelo de probabilidad de victoria: traducen las evaluaciones en opciones de ganar y miden cuánta de esa probabilidad te costó la jugada. Sobre una misma partida, ambos enfoques dan resultados apreciablemente distintos.
El modelo de centipeones castiga más en posiciones ya decididas. Si vas ganando +5,0 y juegas algo que baja a +3,0, son 200 centipeones perdidos — mucho según esa métrica — aunque sigues ganando de calle. El modelo de probabilidad es más indulgente aquí, porque entre +5,0 y +3,0 las opciones de victoria apenas se mueven.
A la inversa, el modelo de probabilidad es más sensible cerca del equilibrio. Caer de +0,3 a -0,3 supone solo 60 centipeones, pero desplaza de forma notable las probabilidades de ganar.
El problema de la profundidad
Puede que el factor de mayor peso en estas discrepancias sea la profundidad de análisis. Como explicábamos en nuestro artículo sobre las evaluaciones, el juicio de un motor cambia bastante entre la profundidad 18 y la 28.
La mayoría de plataformas analizan a profundidades moderadas, normalmente entre 18 y 22, porque procesar millones de partidas al día a profundidad 30 o más exigiría recursos enormes. Y a esas profundidades la "mejor jugada" del motor no siempre es realmente la mejor. Tu jugada supuestamente "imprecisa" puede resultar superior al calcular más hondo.
De ahí una realidad incómoda: el porcentaje de precisión mide tu juego contra un patrón imperfecto. Un motor a profundidad 20 no es un oráculo, es un analista fortísimo pero falible. Tomar sus veredictos como verdad absoluta introduce errores sistemáticos en el cálculo.
Los umbrales de clasificación
Cada plataforma fija sus propios umbrales para etiquetar una jugada como "mejor", "excelente", "buena", "imprecisión", "error" o "Blunder". Esos límites son en parte arbitrarios y moldean enormemente el relato que te devuelve el análisis.
Una plataforma llama "error" a una pérdida de 50 centipeones; otra exige 100 para la misma etiqueta. Una reserva el sello de "mejor jugada" únicamente a la primera opción del motor; otra se lo concede a cualquier jugada que quede a menos de 10 centipeones de ella.
Son decisiones de diseño, no verdades ajedrecísticas. Determinan cuántos "errores" aparecen en tu repaso, qué jugadas se destacan y, al final, cómo percibes tu propio juego. Una partida que parece limpia en una plataforma puede verse plagada de fallos en otra, aunque el ajedrez de fondo fuese idéntico.
Versiones de motor y redes
Aunque dos plataformas digan usar "Stockfish", pueden estar ejecutando versiones distintas con redes NNUE distintas. Stockfish 15 no evalúa igual que Stockfish 17, ni este igual que Stockfish 18. Las diferencias suelen ser pequeñas, pero pesan en ciertos tipos de posición.
Algunas plataformas usan motores propios o versiones modificadas de motores libres, con otras características de evaluación, otras virtudes y otras carencias que el Stockfish estándar. Y cuando una plataforma no revela qué motor ni qué versión emplea, comparar precisiones pierde todo sentido.
En ChessOnyx ejecutamos Stockfish 18 con NNUE, la última versión estable, y lo decimos abiertamente. Cuando lancemos funciones de análisis, siempre sabrás con exactitud qué motor y qué ajustes están generando las evaluaciones.
El factor gamificación
Conviene reconocer que estos porcentajes cumplen una doble función: en parte son herramienta de análisis y en parte mecanismo de enganche. Las plataformas tienen un incentivo económico para que el análisis resulte gratificante y el usuario vuelva.
Eso se nota en detalles: porcentajes generosos que halagan, etiquetas espectaculares que crean momentos memorables, valoraciones de rendimiento que sugieren un nivel superior al real. Nada de ello es necesariamente deshonesto, pero conviene tener presentes las motivaciones.
El análisis más valioso no es el que mejor te hace sentir, sino el que te enseña dónde puedes mejorar. A veces la información más útil resulta incómoda y saca a la luz patrones de error que ni sospechabas.
Cómo aprovechar de verdad estos porcentajes
Pese a sus límites, los porcentajes de precisión sirven si se enfocan bien:
Sigue tu precisión a lo largo del tiempo dentro de una sola plataforma. La cifra absoluta dice poco, pero la evolución dentro del mismo sistema sí significa algo. Si tu media pasa del 75 % al 82 % en varios meses en la misma plataforma, eso es progreso real, aunque los números concretos sean algo convencionales.
No compares porcentajes entre plataformas. Un 85 % en una no equivale a un 85 % en otra. Compara solo dentro del mismo sistema.
Céntrate en el análisis, no en la cifra. El valor auténtico de repasar una partida está en entender las posiciones concretas donde te desviaste y aprender de ellas. El porcentaje es un resumen que oculta más de lo que muestra.
Desconfía de los porcentajes muy altos. Si una plataforma te dice sistemáticamente que jugaste con un 95 % de precisión, quizá aplique umbrales indulgentes en vez de reflejar un juego casi perfecto. Tómalo como motivo para buscar un análisis más exigente, no como confirmación de que no tienes fallos.
Recuerda que al ajedrez juegan personas, no motores. Una jugada que el motor considera "segunda mejor" puede ser la opción más práctica en una partida real, sobre todo con el reloj encima. Los porcentajes no capturan lo humano del juego — la gestión del tiempo, la presión psicológica, las complicaciones prácticas — y eso pesa tanto como la calidad ajedrecística pura.